En pocas palabras
Antiguo traductor/intérprete profesional, actualmente me estoy reconvirtiendo en ingeniería electrónica con especialización en ciberseguridad. A los 37 años, tras quince años traduciendo documentos técnicos en tres idiomas, la inteligencia artificial transformó mi oficio y decidí dejar de describir los sistemas para empezar a construirlos.
Este sitio es un escaparate pero también el lugar donde reflexiono en voz alta sobre los temas que me quitan el sueño: cómo la tecnología transforma nuestras sociedades, qué dirección toma la economía mundial, cómo reconstruir una carrera partiendo de cero a mitad de la vida, y por qué mi curiosidad es quizás mi mayor baza en este inicio de siglo XXI.
La versión larga
Hijo de agricultor y de secretaria médica, crecí en una familia obrera cerca de Tours, Francia. Mis padres me dieron un regalo inestimable: el amor, la libertad y el apoyo necesarios para dejar rienda suelta a mi curiosidad y a mis ganas, adondequiera que me llevaran. Ese regalo moldeó el resto de mi vida, pero sobre todo al adulto en el que me he convertido.
Durante quince años trabajé como traductor e intérprete independiente (trilingüe francés, inglés y español). Traduje manuales técnicos, contratos legales, documentos médicos y pliegos de condiciones industriales. Contrariamente a lo que la mayoría imagina, la traducción no se resume a convertir palabras de un idioma a otro. Es mucho más que eso: se trata de comprender lo que alguien quiere decir dentro de un marco conceptual dado, y luego reconstruir fielmente el sentido y el contenido en un marco completamente diferente. Este oficio enseña a razonar en sistemas, a percibir lo implícito y a respetar la distancia entre intención y expresión.
Cuando los grandes modelos de lenguaje empezaron a transformar el sector de la traducción, tuve que aceptar la evidencia y cambiar de rumbo (me habría gustado darme cuenta un poco antes, la verdad)… En lugar de competir con herramientas en perpetua mejora, elegí orientarme hacia un campo donde la presencia física, la comprensión del hardware y el juicio humano no pueden automatizarse: la ciberseguridad industrial.
Lo que estoy construyendo
Actualmente preparo un BTS CIEL (Ciberseguridad, Informática y redes, Electrónica) con especialización en ciberseguridad. Mi objetivo es la seguridad de los sistemas de control industrial: los autómatas programables, las redes SCADA y la tecnología operacional que hace funcionar las centrales eléctricas, las plantas de tratamiento de aguas, las líneas de producción farmacéutica y las infraestructuras críticas que son la columna vertebral de nuestras sociedades.
Es un campo con una grave escasez de talento a escala europea, una situación agravada por la directiva NIS 2 que obliga a miles de organizaciones a asegurar sus sistemas industriales. Los perfiles capaces de tender puentes entre seguridad informática y tecnología operacional, de leer tanto una captura de paquetes como un esquema de cableado y de comunicar sus conclusiones en varios idiomas a equipos multinacionales son relativamente escasos, y por eso he decidido avanzar hacia ese perfil.
Mi otra faceta
La música forma parte de mí. No como un pasatiempo, sino como algo esencial. Toco varios instrumentos y he girado internacionalmente con varios grupos, a razón de más de sesenta conciertos al año durante los últimos tres años. Es inseparable de mi vida, siempre acabo volviendo a ella de una manera u otra.
Mi forma de pensar
Siempre me ha gustado saltar de un tema a otro, de una pasión a otra, y mariposear intelectualmente al ritmo de mis ganas. Paso de la electrónica al software, de la geopolítica a la filosofía, de la economía al póker sin tener la impresión de cambiar de tema, porque para mí todos los temas están interconectados. Una conversación sobre la deuda estadounidense me lleva a reflexionar sobre la paradoja de Fermi. Una discusión sobre Collapse OS me hace reconsiderar lo que entendemos por infraestructura. Un problema de traducción ilumina una vulnerabilidad en ciberseguridad.
Este sitio existe porque creo que esta forma de pensar, la que privilegia una visión holística por encima de una especialización desenfrenada, tiene cada vez más valor en un mundo donde la IA gestiona la rutina y donde la capacidad de juicio y de síntesis del ser humano se vuelve cada vez más decisiva.
Lo que me importa
Tengo muy presente la necesidad de comprender cómo funcionan los sistemas a gran escala, de ser capaz de apropiarme de ellos y de no dejar zonas de sombra (algo que la traducción enseña a valorar profundamente). También me mueve una profunda voluntad de dejar el mundo un poquito mejor de como lo encontré. No es gran cosa, pero probablemente sea lo mejor que se puede hacer como individuo.
Aunque el futuro de la humanidad me inquieta entre progreso tecnológico y urgencia climática, intento mantener el optimismo y seguir creyendo que el ser humano es capaz de lo mejor antes de ser capaz de lo peor.
Si todo esto te resuena, el blog alojado en este sitio es donde profundizo en mis reflexiones y descubrimientos. Si eres un empleador o una escuela de ingeniería, la sección CV tiene todo lo que necesitas. Si simplemente quieres charlar, me encontrarás en cualquier plataforma buscando mi nombre.